Don Álvaro

También lo conocí así; singularmente, como Don Álvaro o Don Alvarito. Desconozco su nombre completo pero creo que como se lo conocía basta, porque los pueblos bautizan a sus hijos con la cultura popular.

Era un hombre de estatura baja con una cierta discapacidad motora en una pierna pero que de ninguna manera le impedía moverse, muy por el contrario.

Vivía en el barrio Itatí, y su gran particularidad era vender hierbas medicinales: Paico, Marcelita, Siete Sangrías, Cedrón, La Concorosa, Cola de Caballo, Aloé Vera, Yerba Buena, Salvia, Manzanilla y cuantos otros yuyos medicinales existieran.

Viajaba a Mercedes a vender y volvía con las alforjas vacías. Su sacrificio era admirable: desde el barrio Itatí iba a campo traviesa, pasando por nuestro campito para hacer dedo en la Ruta 119.

Nunca pidió nada y en su absoluta humildad tenía la gran riqueza de los valores del trabajo.

Falleció, según se recuerda, en julio del año 1999.

"... Marcelita, Paico y Cedrón,
para el estómago y el corazón
yerba buena y la concorosa...
ayudarán la circulación..."

Escrito por Quique Moreyra


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